Busca tu receta

domingo, 10 de septiembre de 2017

Pastel de Nantes, sólo para adultos

¿Por qué un pastel es sólo para adultos? Porque es un pastel con un alto contenido alcohólico, lo que en España se suele llamar un bizcocho borracho. La alta graduación viene dada por el ron, un producto con el que Nantes, ciudad portuaria del oeste de Francia, comerciaba durante el siglo XIX. Es un bizcocho muy fácil y rápido de hacer, además de tener un aspecto impactante gracias al glaseado que lo cubre. Es posible hacerlo con vino dulce o incluso con ron que previamente calentado - sin que llegue a hervir - haya perdido el contenido alcohólico. Para los que gusten de similitudes, se parece bastante a la torta de Santiago gallega.

INGREDIENTES :

40 gramos de harina de trigo
100 gramos de mantequilla
100 gramos de azúcar vainillada
3 huevos
100 gramos de harina de almendras
75 ml de ron (alrededor de 2/3 de un vaso)
100 gramos de azúcar glass

En primer lugar introducimos la mantequilla en el microondas para dejarla a punto pomada (con unos pocos segundo bastará, a baja potencia).

A continuación batimos el azúcar vainillado con la mantequilla y cuando está bien homogéneo añadimos la harina de almendras. Luego vamos añadiendo los huevo uno a uno para ir batiéndolos con la mezcla. Finalmente incorporamos la harina de trigo tamizada y un tercio del ron. Batimos bien hasta obtener una masa bien homogénea.

En un molde de silicona o uno desechable de aluminio con las paredes untadas de mantequilla vertemos la masa. Precalentamos el horno a 180 grados e introducimos el pastel durante 30 minutos. Poco antes de finalizar el tiempo de horneado clavamos un palillo de madera en el centro y si al extraerlo aparece seco ya está listo. Si no fuera así, damos otros 5 minutos extra.

Extraemos el pastel, los desmoldamos y pintamos la superficie con la ayuda de un pincel mojado en otro tercio del ron.

Dejamos enfriar y entonces preparamos el glaseado mezclando el azúcar glass con el resto del ron. Con esta mezcla cubrimos la parte superior del bizcocho utilizando una espátula.

Es el acompañante ideal para el café o té, y recordad que es posible hacer una versión no-alcohólica simplemente calentado el ron sin que llegue a hervir.

martes, 8 de agosto de 2017

Pimientos del piquillo rellenos de ensalada de aguacate

El pimiento del piquillo es una variedad de pimiento que se cultiva en Lodosa, al sur de Navarra. No posee gran tamaño, no es picante y se suele encontrar en conserva, ya asado. Se puede comer tal cual, sin pasar siquiera por la sartén, como acompañante de pintxos o cualquier otra comida, o bien cocinados y rellenos con alimentos calientes.  El relleno más habitual es la carne picada o la brandada de bacalao, pero en rellenos fríos hay una amplía variedad. 

Esta receta tiene cierto regusto mexicano por el empleo de aguacate, aunque en cierta manera todo ella es muy mexicana ya que el pimiento, aunque procedente de Navarra, tiene su origen primero en América de donde los españoles lo trajeron en el siglo XVI.

INGREDIENTES (4/6 personas)

18 pimientos del piquillo en conserva
3 aguacates maduros
1 cebolla pequeña
3 tomates maduros rojos
Cilantro
El jugo de medio limón o de una lima
Tabasco
Sal

Cortamos los aguacates en dos mitades, retiramos el hueso central y extraemos la carne. Trituramos la carne con un tenedor y añadimos rápidamente el zumo del limón y la cebolla que previamente hemos rallado. Mezclamos bien. 

Pelamos los tomates, los cortamos en dos, quitamos las semillas y cortamos la carne en cubos pequeños, mezclando con la carne de aguacate. Picamos el cilantro e incorporamos a la mezcla.

Se sazona con sal y si se quiere con unas gotas de tabasco. 

Para rellenar los pimientos empleamos una manga pastelera con boquilla ancha o bien empleamos una cucharilla.

Una receta fácil de hacer que os permitirá estar alejados de los fogones en estos días tan calurosos.

lunes, 31 de julio de 2017

Té helado tailandés

Una bebida muy refrescante, fácil de preparar y aún más de beber. Se sirve en vasos altos y anchos para que quepan los cubitos de hielo o el hielo picado.

INGREDIENTES (4 personas) :

80 gramos de té tailandés (y si no lo tenéis, tipo earl grey)
150 gramos de azúcar
1 litro de agua
200 ml (un vaso) de leche de coco
Cubitos de hielo o hielo picado

El té tailandés suele ser muy oscuro, del color de la coca cola. Si no disponéis del mismo, utilizad earl grey o similar.
En primer lugar hervimos agua donde previamente hemos vertido el azúcar y luego incorporamos las hojas de té (cuando el agua ya hierva). Dejamos hacer según las indicaciones del envase y filtramos directamente sobre cada vaso, que previamente hemos llenado de cubitos de hielo o hielo picado,  hasta alcanzar 3 cuartas partes del mismo.
A continuación vertemos la leche de coco o en su defecto, si no tenéis, leche entera o incluso leche condensada.
Se sirve con una cañita y a disfrutar.



jueves, 27 de julio de 2017

Cachopo y otros empanados

Para aquellos que ya sepan de que va esta entrada, un cachopo no es un san jacobo. Ni un cordon bleu, ni mucho menos un librito. Todos ellos se parecen pero en realidad son diferentes y eso es algo que se nota con solo echarles el diente.

Para los que no lo sepan, un san jacobo son dos lonchas de jamón - o una, depende - que encierra otra de queso y todo empanado. Un cordon bleu es pechuga de pollo con el corazón de queso, y el conjunto a la vez empanado. Un librito es lomo de cerdo de cierto grosor que se ha abierto para que dentro contenga de nuevo queso y finalmente el cachopo son dos filetes de gran tamaño que emparedan queso y jamón serrano, enharinado, cubierto de huevo y pan rallado y finalmente frito.

El cachopo sería por tanto un "hermano mayor" de los empanados referidos. Su precio no es bajo, sobretodo si se emplean filetes de buena calidad, pero como es de gran tamaño se reparte entre los comensales y sale a pagar muy poco por cabeza. Y digo a pagar porque ésta es una receta que se ha popularizado desde los bares y restaurante asturianos que los suelen servir de la misma manera que la sidrerías vascas hacen con la tortilla de bacalao.

El cachopo se sirve acompañado de patatas fritas y algo de verdura, aunque lo que mejor casa son los pimientos del piquillo, en mi opinión.

Os voy a dar la receta que hago y que difiere ligeramente de la tradicional. Cuando el paso que describa difiera del habitual os lo haré saber con la oportuna indicación.

INGREDIENTES (4 / 6personas)*

* El número de personas que pueden comer de un cachopo se obtiene dividiendo el peso de los ingredientes por cada comensal. Si en total tenemos 500 gramos como suma de filetes, queso y jamón, para una ración media de 150/200 gramos sólo tendremos 2 ó 3 comensales posibles.

2 filetes de gran tamaño y no muy gruesos
6 ó 7 lonchas de queso que funda con rapidez y de buena calidad (los necesarios para cubrir el filete)
6 ó 7 lonchas de jamón serrano (de nuevo los necesarios para cubrir la superficie del filete)
4 ó 5 huevos para el rebozado
Harina blanca de trigo
Pan rallado
Sal
Pimienta molida
Aceite virgen extra de oliva

En primer lugar compráis un par de filetes de gran tamaño, ni demasiado grueso ni demasiado fino y  a ser posible entero, es decir, sin cortes ni nervaduras, y que además sean iguales.

Este es un paso adicional que hago pero que no se utiliza generalmente en la receta tradicional. Con un mazo golpeó a conciencia los filetes para dejarlos aún más tiernos y si no son lo suficientemente grandes evidentemente aumentan de tamaño.

Salpimentamos bien ambos filetes por las dos caras.

Colocamos un filete bien extendido y sobre el mismo colocamos las lonchas de queso de manera que lo cubran bien. No suelo llegar a los bordes para evitar que con la fritura el queso fundido desborde. Sobre el queso, las lonchas de jamón serrano. y a continuación cubrimos con el otro filete. No se debe atar con palillos ni nada parecido.


Enharinamos bien el cachopo y lo pasamos por los huevos batidos. A continuación por el pan rallado de manera que quede bien cubierto. En la receta tradicional se llevaría directamente a una paella grande con un dedo de aceite para freírlo. En mi caso prefiero hacer un segundo empanado. Es decir, una vez tengo el primer empanado, lo paso de nuevo por el huevo y por el pan rallado. De esta manera consigo sellar mejor la carne y el aspecto externo es más firme y crujiente. Pero como digo, no es la manera tradicional. Lo que se debe hacer en ambos casos es añadir un poco de sal al huevo para que no resulte soso en comparación con el relleno.

Una vez hemos frito y queda dorado, servimos con patatas fritas y pimientos del piquillo.

Un plato sencillo pero que repites una y otra vez, hasta el punto de que resulta casi adictivo.

miércoles, 26 de julio de 2017

Calamares en su tinta (receta sencilla)

Decir calamares en su tinta es lo mismo que decir Chipirones en su tinta. En un principio esta receta vasca empleaba calamares de pequeño tamaño.  En euskera el calamar se denomina txipiroi y en plural txipiroiak. El nombre se fue extendiendo por el resto de España hasta llegar el momento que mucha gente empleaba txipirón o chipirón en lugar de la palabra castellana calamar, fuera cual fuera el tamaño del animal. En otros casos el nombre chipirón se reservaba para esta receta en particular.

La receta original vasca es algo complicada porque implica utilizar calamares pequeños y rellenarlos con sus propias aletas y tentáculos, aparte de otros ingredientes como el huevo duro, verduras y si se quiere hasta jamón serrano, por imaginación que no quede. La receta tradicional es laboriosa y puede suponer hasta hora y media de trabajo.

La receta sencilla que presento a continuación no lleva ni media hora, no implica relleno y emplear calamares-chipirones de tamaño normal.

INGREDIENTES (4 personas) :

2 calamares grandes (o 4, uno por comensal, si son pequeños)
1 cebolla morada grande
1 pimiento verde
1 puerro
Medio vaso de vino blanco (100 ml)
1 vaso de salsa de tomate (200 ml)
2 ó 3 bolsas de tinta de calamar
Azafrán o Pimentón dulce (opcional)
Aceite virgen extra de oliva
Sal

En primer lugar vertemos en una cazuela un chorro generoso de aceite y en el mismo freímos hasta que se doran ligeramente los trozos de calamar que habremos cortado en forma cuadrada de un cierto tamaño (ya que al cocinarlos pierden agua y se hacen mucho más pequeños).

Cuando los trozos de calamar están ligeramente dorados los retiramos. En el mismo aceite pochamos el puerro, el pimiento verde y la cebolla picados muy finos.  Echamos un poco de sal para que la cebolla sude.

Cuando la cebolla transparenta añadimos el medio vaso de vino blanco. Dejamos reducir a la mitad y aprovechamos para desglasar el fondo de la cazuela.

Vertemos entonces la salsa de tomate, removemos bien  y dejamos hacer unos minutos hasta que la salsa liga.

Pasamos la salsa por el chino o bien por la batidora hasta que queda fina y homogénea.

Reincorporamos la salsa a la cazuela a fuego medio y añadimos los trozos de calamar previamente fritos. Es el momento de añadir el saborizante (azafrán o pimentón dulce) si os apetece. A continuación añadimos las bolsas de tinta de calamar. Las podéis comprar en cualquier supermercado congeladas o bien utilizad las mismas que llevan los calamares cuando se limpien (si es que son frescos, claros).

Removemos bien y dejamos hacer unos diez minutos a fuego medio-bajo. Decoramos si queremos con un poco de perejil o cebollino picado y listos para servir.

Por cierto, para los que piensen que la tinta no tiene ningún valor nutricional, ahí van unos datos. La tinta contiene una serie de aminoácidos esenciales y polisacáridos, algunos de ellos muy útiles en el tratamiento de la depresión. También se sabe que evita la proliferación bacteriana y que además es eficaz en el tratamiento de algunos tipos de tumores. 

Se suele acompañar de un poco de arroz blanco hervido.