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lunes, 11 de noviembre de 2013

Hacer turron

El turrón es probablemente el dulce español más conocido en el extranjero. He visto turrón en tiendas de delicatessen de medio mundo pero es preocupante que la demanda interna haya caído en los últimos años debido a falsos prejuicios sobre lo mucho que engordan. Es cierto que se componen de ingredientes muy calóricos, pero tampoco es menos cierto que ello depende de la cantidad que se consuma y desde luego el aporte nutritivo de la miel y el fruto seco no es en absoluto despreciable. Diría más, el turrón hecho de miel y frutos secos debería ser consumido con regularidad en el marco de una saludable dieta mediterránea.

Los productores de turrón españoles basan toda su cifra de negocio en las ventas navideñas. En mi opinión han fallado a la hora de promocionar el turrón fuera de dichas fechas y eso les está pasando factura.

El origen del turrón es probablemente árabe. De hecho la halva, confeccionada con pasta de sésamo, es muy similar en textura y formato al turrón de Jijona.  

La receta del turrón es muy sencilla. Consiste en mezclar harina de frutos secos - almendra y avellana, principalmente -, miel en proporción similar y claras de huevo para "blanquear" la mezcla. Si vivís en el extranjero y allí no es fácil conseguir turrón o bien sois personas curiosas que quieren experimentar haciendo turrón, ahí va la receta. 

INGREDIENTES :

250 gramos de avellanas tostadas y peladas (o almendras)
250 gramos de miel
Un huevo

En primer lugar vertemos la miel en una cazuela a fuego medio. Cuando empiece a hervir bajamos el fuego y la mantenemos a fuego mínimo durante unos diez minutos.

Entonces retiramos del fuego y cuando la miel esté templada, incorporamos la clara del huevo batida y la harina obtenida de los frutos secos. Hay que remover despacio pero de forma constante durante un buen rato hasta obtener una masa homogénea.

Lo mejor es disponer de moldes de aluminio rectangulares de escasa altura o moldes de silicona. Para los primeros es necesario colocar un papel parafinado o de los que se emplean para hornear para forrar el interior, vertiendo a continuación la masa obtenida. Se debe dejar reposar entonces a temperatura ambiente durante al menos tres o cuatro días. Entonces se desmolda con la ayuda del papel y ya está listo para ser consumido.
¿A que es simple?






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