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viernes, 23 de junio de 2017

Receta de coca de San Juan

Comer coca de San Juan es tradicional en Cataluña durante la noche del 23 de Junio, preludio de la fiesta del mismo nombre. Durante esta noche se celebran las verbenas, se tiran petardos, se toma cava y otros licores - casi siempre en exceso - y se come este brioche.

No nos engañemos : es un dulce bastante difícil de hacer y que depara no pocos disgustos a aquellos que acometen la realización por primera vez. La mayoría de las veces el gran problema es que queda dura pero si os sirve de consuelo pensad que mojándola en café con leche o chocolate tendrá un pase.

El gran secreto es amasar y amasar. También tener cierta paciencia. Pero si podéis dedicarle tiempo - de media hora nada de nada - comer una coca hecha por vuestras manos os va a saber a gloria bendita. Si seguís las medidas e indicaciones de esta receta seguro que os sale a la primera.

INGREDIENTES  (10 personas aprox) :

Medio kilo (500 gr) de harina de fuerza
300 gramos de mantequilla
4 huevos grandes 
3 cucharadas de azúcar (60 gramos)
Un cuarto de vaso de leche entera (50 ml)
Una cucharadita (5gramos) de sal
20 gramos de levadura fresca de panadero
1 naranja
1 limón
50 gramos de piñones
Fruta confitada (alrededor de 250 gramos de naranja, cerezas etc)

  1. En un bol grande incorporamos el azúcar y rallamos la piel de la naranja y el limón. Mezclamos bien.
  2. A continuación añadimos la harina de fuerza y los huevos bien batidos.
  3. Añadimos la cucharadita de sal. ¿Por qué sal? porque el contraste entre lo dulce y un poco de salado hace el brioche mucho más dulce. Mezclamos todos los ingredientes bien.
  4. En otro bol pequeño calentamos la leche en el microondas para que quede tibia. Le añadimos la levadura de panadero y dejamos reposar en un sitio oscuro durante una media hora.
  5. Transcurrida la media hora, vertemos la mezcla de levadura y leche en el bol grande de la harina.
  6. Si tenéis unas varillas eléctricas amasadoras o un robot de cocina con esta función, ahora es el momento de emplearlo. Si no lo tenéis, deberéis sudar un rato batiendo con una cuchara de madera.
  7. Imaginemos lo mejor y que tenéis el artilugio para amasar. Trabajáis la masa a velocidad media y añadís 150 gramos (la mitad de la mantequilla) hasta que se diluya. ES IMPORTANTE QUE LA MANTEQUILLA ESTÉ FRÍA (recién salida del frigorífico).
  8. Cuando la primera ración de mantequilla se halla integrado en la masa, añadimos el resto de los 300 gramos. Si la mezcla la veis muy seca se puede añadir un poco de agua (muy poco, un par de cucharadas a lo sumo).
  9. Cuando la masa parece homogénea podemos sacarla del bol donde la hemos batido y comprobar que tirando de ella un poco no se rompe. Eso significa que es consistente y está a su punto.
  10. Hacemos una bola con la masa y la envolvemos en papel film. La dejamos reposar en un lugar fresco y oscuro para que fermente.
  11. Transcurridas las dos horas sacamos la masa del bol y la amasamos con las manos sobre el mármol de la cocina. Cuanto más tiempo le dediquéis más aire cogerá y más esponjosa resultará. Diría que lo mínimo es media hora y lo máximo 1 hora y media.
  12. Habiendo finalizado el amasado, volvemos a recomponer la bola, la cubrimos con un poco de aceite de girasol y la envolvemos en papel film. Se deja reposar durante otra hora adicional.
  13. Ya estamos a punto de acabar. De nuevo extraemos la masa, mojamos con aceite de girasol el mármol, y con un rodillo le damos la forma y el grosor típico de la coca. ¿Qué ocurre si nos queda demasiado grande para el tamaño de nuestro horno? No hay problema, hacéis dos mitades y o bien tenéis dos cocas o bien una mitad constituirá el piso superior de una coca rellena de nata o crema, como queráis.
  14. Cuando hayáis dado la forma a la coca llega la última fermentación. Se deja reposar 2 horas - por ejemplo en interior del horno a temperatura ambiente -.
  15. Pasadas las dos horas la sacáis del horno, la pintáis con la yema de uno o dos huevos - para que quede brillante - y la decoramos con fruta confitada y piñones. También espolvoreamos azúcar por encima.
  16. Algunos cocineros dan otro tiempo extra de fermentación tras decorar, que suele ser de media hora, pero no suele ser necesario. Podéis pasar a hornearla directamente.
  17. Hay dos tipos de horneado : el rápido - apenas unos minutos a 200 grados - y el lento. Prefiero el lento, queda mejor. Precalentáis el horno a 180 grados y horneáis durante 15 minutos. Deberá quedar dorada e inflada, sobretodo por los bordes.
Se deja enfriar y aguantará sin problemas bien tierna al menos 2 ó 3 días.

Que la disfrutéis y feliz San Juan !





jueves, 22 de junio de 2017

Fajitas de espárragos al microondas

Si eres amante de cocinar en el microondas esta receta te va a encantar. Se hace en menos tiempo del que tardarás en leer la entrada del blog y además es una receta sana, nutritiva y barata. Con ella podrás solucionar cenas, desayunos y si me fuerzas hasta comidas de verano. Lo mejor es emplear espárragos en conserva. Los puedes encontrar verdes o bien blancos. No hay gran diferencia nutricional entre ambos. Los blancos son de hecho espárragos verdes a los que se ha privado de recibir luz solar cubriendo el tallo con tierra a medida que crecían. Privados de luz solar han crecido en altura para continuar generando clorofila, pero aún así no ha bastado para que adquirieran el color verde de los vegetales.

INGREDIENTES (4 personas) :

8 fajitas o tortillas de maíz o trigo
24 espárragos blancos o verdes en conserva
8 lonchas de queso cheddar, mozzarella o similar (que fundan con facilidad)
Opcional : tomate laminado, guacamole, olivas, pepino etc

Serviremos a cada comensal un par de fajitas.  Colocamos la fajita sobre un plato, encima dos lonchas de queso y a continuación 3 espárragos. Si queremos podemos añadir tomate laminado o encurtidos o incluso alguna salsa como guacamole. Enrollamos la fajita para que esté cerrada y llevamos al microondas. En un microondas de 800 W con 90 segundos será más que suficiente para que el queso funda y atrape los ingredientes de una sola fajita.

Se sirve templada acompañada de ensalada o sola, al gusto.








miércoles, 21 de junio de 2017

Recetas de verano para niños

Cuando llega el verano y las clases finalizan la cantidad de tiempo que pasamos con nuestros hijos se incrementa de forma notable. Una de las primeras cosas que solemos notar es que compartimos con ellos muchas más comidas de lo habitual. Se han de prever más menús, cuidar su variedad, y sobretodo lidiar con los gustos y disgustos de los niños que hasta ese momento muchos delegaban al comedor del colegio. Para no fallar en el empeño de alimentar a nuestros hijos y por encima de todo no dejarnos llevar por el estrés, aquí van unas recomendaciones.

  • La primera y muy importante, es que en verano se come y se debe comer menos. Eso es un principio básico de la física que sirve tanto para niños como para adultos. En invierno necesitamos ingerir más calorías para mantener el calor corporal ante el frío exterior. Esa aportación extra de calorías es innecesaria en verano debido a las altas temperaturas reinantes. Las raciones deben ser menos calóricas y distribuidas de forma racional a lo largo del día. Si el niño va toda la mañana a la piscina o hace deporte el mayor consumo de calorías se debe hacer durante el desayuno. Una cena copiosa sólo sirve para sudar más por la noche.
  • La segunda es disponer de un buen recetario "de verano", esto es, variado y completo así como emplear la mayor cantidad de productos de temporada posible. Es un absurdo seguir comiendo sólo manzanas cuando el verano nos brinda la posibilidad de aumentar la variedad de frutas. 
  • En tercer lugar, es necesario no convertir las comidas de verano en un campo de batalla entre progenitores e hijos por el tamaño de las raciones, los horarios o los productos que no se quieren comer. Ya hemos hablado del tamaño de las raciones. Respecto a los horarios para las comidas lo mejor es flexibilizarlos para compaginarlos con el ocio. La variedad en la alimentación es un tema más complejo que requiere imaginación. De repente llega a nuestra mesa ese niño que se niega a comer pescado o fruta y al cual no nos enfrentábamos dejando que la escuela se encargara de lidiar con el problema. En estos casos lo mejor es camuflar el alimento objeto de aversión en otros más apetecibles  o proporcionar substitutos. Un niño puede odiar la verdura pero encantarle la fruta. No insistamos entonces con la verdura y doblemos las raciones de fruta, cuyas bondades son equiparables a las de la verdura siempre que la acompañemos de productos ricos en fibra. Igual ocurre con el pescado : podemos insistir con la suprema de lenguado que el niño mira con aversión o proporcionarle salpicón de marisco, calamares a la romana o sardinas rebozadas cuyo aporte nutricional es idéntico o superior al proporcionado por la lánguida lámina de lenguado pero mucho más apetitosos para el paladar del niño.
¿Qué deben comer los niños en verano?

Los mismos productos básicos que en invierno, esto es, cereales, fruta y verdura de forma diaria, legumbres dos o tres veces por semana, lácteos y proteínas animales bajas en grasa. Es muy importante dosificar las raciones a lo largo del día y hacer cenas ligeras. En general todas las comidas deberían ser ligeras en ambientes calurosos y especialmente debido al riesgo de hidrocución.

¿Qué es la hidrocución?

La hidrocución es el nombre científico del popular "corte de digestión".  Un corte de digestión es un tema muy grave que puede llegar a provocar la muerte. A pesar de que tradicionalmente la hidrocución se asocia con bañarse en agua fría mientras se realiza la digestión lo cierto es que no es necesario haber comido  para tener un problema de este tipo. De hecho el corte de digestión mas bien tiene que ver con el cambio de temperatura brusco que con la comida en sí. Ocurre que al comer gran parte de la sangre va hacia el abdomen para realizar la digestión y un cambio repentino de la temperatura puede provocar un colapso de consecuencias fatales, pero lo mismo ocurriría si hemos estado haciendo ejercicio muy intenso bajo el sol y al finalizarlo nos tiramos de cabeza a una piscina de agua fría, aunque no hubiéramos ingerido comida alguna. Y tampoco importa la edad, cualquiera puede sufrir un corte de digestión.
Puesto que los niños son impacientes por naturaleza, ante la insistente pregunta "¿cuándo puede meterme en el agua?" aconsejo lo siguiente :

1. Comer cosas ligeras y de fácil digestión : gazpacho, pescado o cereales (pasta) sin mucho aderezo.
2. Intentar comer lejos de la tentadora visión del agua. Además con esta medida alejamos a los niños del sol cuando más pega. De hecho se debería acostumbrar a los niños a ir a la playa o a primera hora de la mañana o a última de la tarde, jamás a las horas centrales del día.
3. Evaluar el entorno : no es lo mismo bañarse en un arroyo helado de montaña que hacerlo en una cálida playa.
4. Ante la duda, dejar siempre como mínimo dos horas entre la finalización de la comida y el primer baño. Si esto de las dos horas suena a quimera, al menos respetar una hora - para comidas muy ligeras -  e impedir saltar de cabeza al agua. La entrada al agua debe ser gradual.
5. Aunque el niño no haya comido, impedir que juegue sin protección bajo el sol y luego trate de meterse en el agua de forma brusca. En estos casos se debe respetar de nuevo un lapso de tiempo prudencial.

RECETAS :

para "enfrentarse" a un verano con niños recomiendo disponer de un recetario mínimo donde los productos más "conflictivos" (verduras, fruta, pescado) se camuflen sin que lo noten. Os recomiendo los siguientes platos, la mayoría testados con los niños más complicados y que además no os esclavizarán frente a los fogones.

SOPAS, CREMAS Y PURÉS :

Gazpacho: más que una sopa una más que nutritiva ensalada licuada. Además, muy refrescante. Para niños que odien las ensaladas tradicionales.
Salmorejo: con el aspecto de una crema pero sin nata ni leche. Si además se sirve al estilo cordobés, esto es, con huevo duro y jamón serrano, simplemente irresistible.
Puré de guisantes : fácil de preparar y "aceptable" hasta para los más reticentes a las legumbres.
Vichyssoise : tal vez una sopa-crema algo difícil para los niños, pero por intentarlo que no quede...
Sopa de jamón con crujiente de jamón : más fruta que otra cosa,refrescante y suave.
Sopa de tomate : fría y suave, para los que odian el pepino del gazpacho
Crema de espinacas : para aquellos niños que sólo gustan de los sabores lácteos.
Crema de calabaza : lo dicho
Crema de zanahorias : lo visto para las cremas.

ENSALADAS :

Ensalada de patatas de mi abuela : hidratos de carbono y proteínas aunadas en un plato frío que los niños devoran.
Remojón granadino : con esta receta comemos fruta, pescado y huevo. Vamos, una receta completa que por la sorpresa puede agradar a los niños. Literalmente los toma desprevenidos.
Ensalada de pimiento verde, tomate y cebolla : cuando era niño, hace ya mucho, la devoraba en verano...y no era amante de ninguno de los productos que la componían.
Tomates rellenos de arroz y atún : perfecto para el verano.
Ensalada alemana de patatas : otra ensalada de patatas al estilo alemán. Muy refrescante y nutritiva, aunque algo hipercalórica (se nota que en Alemania no hace tanto calor como en España).
Ensalada de pollo con piña y salsa rosa : gusta mucho a los niños y a lo tonto-tonto les metéis entre pecho y espalda una lechuga casi entera sin que se den cuenta, aunque sólo sea por rebuscar entre las hojas verdes los trozos de pollo y piña (que es fruta).
Ensalada roja de cous-cous : los cereales de esta ensalada y los frutos rojos la hacen un alimento casi completo al que sólo le hace falta alguna proteína adicional.
Ensalada de fresones con queso feta : os da pie a hablar de Grecia con vuestros hijos mientras coméis.
Pipirrana : no hay nada que sea más refrescante.
Ensalada niçoise : un clásico que obliga a los más pequeños a comer pescado.
Ensalada de arroz : muy refrescante.
Trempó : en mi opinión la mejor ensalada del Mundo. Si acostumbráis a los niños a comerla mojando pan se os harán adictos.
Empedrado : la mejor manera de hacerles comer legumbres.
Bacalao esqueixat : una excelente manera de hacer comer pescado.
Ensalada de tomate y pepino con salsa de yogur : si aman el yogur, les gustará esta ensalada. A veces sólo hace falta vestir las hortalizas de la manera adecuada con una salsa poco calórica y sana.
Xató : la "ensalada niçoise" catalana
Pastel de atún frío : para niños que gustan de sabores dulces. Es simplemente irresistible y muy suave.
Ensalada de lentejas : una forma agradable de comer legumbres.

VERDURAS :

Corazones de alcachofas baby rebozadas : devorarán las alcachofas como si fueran hamburguesas


PESCADO :

Hamburguesas de pescado : con envoltorio irresistible para los niños, pero corazón de puro pescado.
Mejillones a la vasca : plato que se consume frío y que suele gustar a los más pequeños.
Pastel de pescado y marisco : ligero, suave, cubierto de mahonesa...e irresistible para los niños que de otro modo no comerían pescado.
Salmonetes al horno : el sabor del salmonete suele gustar mucho a los niños. Sólo tenéis que vigilar las espinas.
Borrida de rajada : este excelente plato ibicenco os permite animar al niño diciéndole que se va a comer un tiburón. Bien, la raya no es un tiburón pero sí es un pez cartilaginoso y emparentado directamente con los escualos. Además no tiene espinas.
Tigres : una receta que no falla con los niños ya que les recuerda a las manidas croquetas.
Escabeche de jurel : para los niños a los que el sabor avinagrado les atraiga.
Salpicón de marisco : como en el caso anterior, para niños que sientan atracción hacia los sabores fuertes.

POLLO :

Fajitas de pollo rebozado con guacamole : aunque sólo sea por la forma sorprendente de presentar el pollo - no tanto en México - les hace comer este plato hipocalórico sin rechistar.

CARNE :

Vitello tonnato : la mejor forma de comer carne en verano.
Hamburguesas de zanahoria : con más carne que zanahoria, para que el caróteno les proteja del sol. Para niños que no comerían zanahoria ni aunque les dotaras. Ni la notarán.

HUEVOS :

Huevos de codorniz con espárragos blancos y salsa tártara : ni por separado ni desde luego juntos se pueden rechazar.
Menemen : la tortilla turca por antonomasia con verduras y tomate. Los niños la adoran.
Huevos con limón : una forma simple y sana de comer huevos con la vitamina C del zumo de limón. Si os preocupa el colesterol - que los niños también pueden padecer - utilizad huevos de codorniz.

PASTA :

Aunque trato de evitar la pasta porque resulta un comodín demasiado usado en los menús infantiles, siempre recomiendo en verano la pasta fría cocinada al dente formando parte de ensaladas. Tanto en platos fríos o caliente, la mejor salsa en mi opinión es el pesto.

Ensalada de pasta

POSTRES :

Fruta, fruta y más fruta. Barata, saludable y muy variada en verano. Se puede tomar en macedonia, en batidos o como aderezo de ensaladas y otros postres lácteos. Si el niño es muy reticente, dadle zumos variados (hechos por vosotros, jamás comprados) y si sólo quiere lácteos, acostumbradle a tomar yogur sin azúcar que es el postre lácteo más sano que existe.
Los helados de noche, tras la cena y con moderación. Los lácteos siempre son preferibles a los "de hielo".


Con estas recetas y otras muchas que seguro conoceréis, huyendo además de los fast-food, tenéis por delante un verano más que tranquilo.




domingo, 18 de junio de 2017

Ensalada italiana de melón y jamón

Hubo un tiempo en que toda comida elegante que se preciara se iniciaba con un entrante compuesto de melón acompañado de unas lonchas de jamón serrano. Pasada ya la moda y el abuso que se hizo de la misma, podemos revisar la receta con esta ensalada italiana de melón con jamón que va a venir de fábula para estos días de calor.

INGREDIENTES (4 personas) :

1 melón, a ser posible de tipo cantalupo (carne anaranjada)
4 huevos
200 gramos de hojas de lechuga
200 gramos de jamón serrano, prosciutto o similar cortado muy fino (con jamón de pato también queda muy bien)
12 olivas negras
Rúcula (opciona)
Aceite virgen extra de oliva
Vinagre
Mahonesa
Ketchup o tomate frito
Sal

Lavamos bien la lechuga, la centrifugamos o secamos sobre papel de cocina, y la disponemos sobre cada plato individual o sobre una fuente grande común.

Cocemos los huevos durante 12 minutos - para que queden duros - los pelamos y cortamos en mitades o cuartos. Disponemos un huevo por comensal.

Cortamos la carne del melón en cubos y los disponemos sobre la lechuga. A continuación colocamos encima las lonchas de jamón y si queremos algunos tallos de rúcula. Adornamos con algunas aceitunas negras. Si queremos espolvoreamos un poco de sal.

Vamos a hacer una vinagreta simple. En medio vaso (100 ml) hacemos que una tercera parte sea vinagre y el resto aceite virgen extra de oliva. Mezclamos bien y vertemos sobre la ensalada.

Mezclamos mahonesa con un poco de ketchup y la disponemos sobre cada mitad de huevo.

No hace falta decir que o bien la refrigeráis tras realizarla o bien los ingredientes ya están refrigerados con anterioridad - la mejor opción - pero es importante servirla bien fría. Os encantará.




jueves, 1 de junio de 2017

Colesterol y corazón : ¿uno de los bulos más duraderos?

Cada época crea sus mitos alimenticios, también sus bulos,  y los propaga de forma inexorable aunque durante décadas nadie los halla alimentado. ¿Quién no recuerda cuando hace años se invitaba a todo el mundo a consumir dos litros de agua? ¿O cuando se evitaba el consumo de pollo porque las hormonas que se les proporcionaba aumentaba el tamaño de las mamas entre los hombre?

Años más tarde sabemos que consumir tanta agua puede provocar serios problemas de salud y que el tratamiento por hormonas en las aves es tan caro que resulta económicamente inviable, pero no por ello son mitos que han desaparecido del imaginario colectivo. De hecho cada año, sin que acaben de enterrarse bulos del pasado, se añaden otros nuevos que de nuevo se sustentan en estudios parciales promovidos por la industria o en meras anécdotas pseudo científicas. Si tienen suerte y calan, es probable que tengan una muy larga vida. Recordemos que en la actualidad se trata de demonizar el gluten, la leche con lactosa, el aceite de palma etc cuando aún muchos se sienten culpables por no haber ingerido la cantidad de agua "recomendada" o se abstienen de toma pollo por las "hormonas" que portan.

Uno de los bulos más longevos ha sido el del colesterol. Todos recordáis, porque probablemente lo habéis visto en la televisión, el anuncio de tres cómicos catalanes que promocionan una diminuta bebida líquida que reduce el nivel de colesterol en sangre. Detrás de todo ello se encuentra una gran multinacional que vende a precios desorbitados - teniendo en cuenta la cantidad de líquido que contiene cada botellín - un concepto que ya hace años se sabe erróneo. Luego volveremos a esto.

El colesterol es necesario para el ser humano. Se trata de un lípido - una grasa - que se encuentra en el tejido y el plasma sanguíneo de los vertebrados cuya misión es variada : forma parte de la estructura de las membranas plasmáticas, transporta vitaminas liposolubles, es precursor de hormonas sexuales como la progesterona, estrógeno y testosterona etc, etc.  En resumen, si nos quitan el colesterol del cuerpo literalmente moriríamos sin remedio. Pero hace más de medio siglo alguien estableció un paralelismo entre la cantidad de colesterol en sangre y las enfermedades cardiovasculares. Y ese "alguien" tiene nombre : Ancel Keys.

Ancel Keys era un biólogo norteamericano que al final de la década de los 40 empezó a investigar el colesterol. Sus investigaciones se realizaban sin gran difusión hasta que ocurrió un hecho que las colocaron en primer plano. En 1955 el entonces presidente Eisenhower sufrió un infarto de miocardio lo cual llevó el asunto de las enfermedades coronarias a primer plano de la actualidad. Ancel Keys consiguió financiación para realizar un importante estudio en siete países cuyo objetivo era comprobar si existía correlación entre la dieta y las enfermedades cardiovasculares. El resultado fue espectacular. En una gráfica que se ha hecho famosa quedaba claramente demostrado que la mortalidad debida a enfermedades cardiovasculares era mucho mayor en aquellos países con un consumo elevado de grasas saturadas y por tanto con grandes cantidades de colesterol en sangre. El propio Ancel atinó tanto con el problema como con la solución.  Estaba claro que lo más rápido era reducir el consumo de grasas saturadas y pasarse a lo que él llamó "dieta mediterránea" que era básicamente la que seguían los países del sur de Europa : mucha verdura y fruta, pescado de tipo azul, aceite de oliva etc. Es decir, que el concepto de dieta mediterránea nace también con el Sr Keys.

Desde el primer momento surgieron voces críticas con el estudio de Keys. Si bien había datos de unos 22 países sólo se habían elegido 7 de los mismos y la razón era obvia : si se incluían países como Francia, con una altísima ingesta de grasas saturadas y una mínima incidencia de enfermedades coronarias, la gráfica de Keys quedaba desvirtuada. Lo mismo ocurría si se comparaba Noruega con los Estados Unidos : en la primera, a misma ingesta de grasas saturadas, sólo moría un tercio de las personas por problemas cardíacos. Pero para entonces la todopoderosa Sociedad Norteamericana de Cardiología se había posicionado al lado de los postulados de Keys y ya no se trataba de si dichos estudios eran correctos o se habían desvirtuado a propósito para apoyar una hipótesis, sino la manera de hacer llegar el mensaje a la gente.

Lo peor estaba aún por llegar. Cuando la industria alimentaria y la farmacéutica empezaron a lanzar productos bajos en grasa - los primeros - y las estaminas - los segundos -, el asunto se complicó y mucho. Todo el marketing de ambas todopoderosas industrias, las inversiones realizadas en el lanzamiento de nuevos productos y el aleccionamiento de los clientes y profesionales sanitarios hicieron casi inviable dar marcha atrás en un planteamiento inicial que por su facilidad de comprensión había calado hondo. ¿Quién no ha tenido problemas en casa con una cañería atascada por la suciedad? Explicar que la acumulación de grasa en las arterias impedía la circulación de la sangre era tan fácil de entender que requería poca pedagogía al respecto.

Claro que la realidad a veces obligaba a parchear la teoría. Muchas personas circulaban con unos niveles altísimos de colesterol sin que padecieran ningún tipo de problema. En ese momento el descubrimiento del colesterol "bueno" o HDL y el "malo" o LDL vinieron a solucionar el problema. Según esta teoría, el LDL se encargaría de transportar los elementos necesarios para la célula y el HDL de recoger el excedente para su eliminación.  Cualquiera podía tener un alto nivel de colesterol siempre que éste fuera "bueno" mientras que era el "malo" el que se tenía que vigilar. Se fijaron unos valores y a partir de entonces - década de los 70 del siglo pasado - más de uno - y de una - han vivido mortificados por los análisis periódicos de sangre. Por no hablar de algunos alimentos como los huevos que muchos evitan por su alto contenido en colesterol.

Mientras todo ésto ocurría se desarrollaba un interesante experimento que ha venido a llamarse el Estudio del corazón de Framingham. Framingham es una ciudad de Masschussets que por sus características "medias" fue elegida en 1948 por el National Heart Institute para estudiar si los hábitos de vida eran determinantes en las enfermedades coronarias.  El estudio, que sigue en marcha, no proporcionó resultados concluyentes : personas con altos niveles de colesterol jamás desarrollaron enfermedad coronaria alguna mientras que otros morían de ataques al corazón con analíticas impolutas.

En estos momentos encontramos a fervientes partidarios de Ancel Keys y a otros "disidentes" como el Doctor Ravnskov que sugieren que toda la culpa arrojada sobre el colesterol no es más que fruto de estudios parciales y en la mayoría de casos erróneos. ¿Hay algún estudio completo y riguroso al respecto? En realidad no hay ni uno solo. Completos los hay, pero en su totalidad van respaldados por algún miembro de la industria farmacéutica o alimentaria, con lo que el sesgo es cuando menos sospechoso. Otros estudios sugieren que las enfermedades cardiovasculares están más relacionadas con el consumo del tabaco - algo fuera de toda duda -, el sedentarismo e incluso la ingesta excesiva de carbohidratos como las harinas refinadas y el azúcar.

Si esto es así, ¿por qué nadie rectifica? La respuesta es sencilla. La lucha contra el tabaquismo fue liderado por los gobiernos que veían horrorizados cómo aumentaba el gasto en Seguridad Social para este extenso grupo de riesgo. Así que a fuerza de impuestos, de leyes y de concienciación social se consiguió reducir el consumo lo que llevó a una drástica caída en el índice de enfermedades coronarias. Lo mismo se puede decir del sedentarismo. Las campañas gubernamentales para erradicarlo son esencialmente una lucha por reducir los gastos de la Seguridad Social. Y, ¿qué pasa con los carbohidratos, los azúcares y los medicamentos? El exceso de carbohidratos es perjudicial para la salud pero en este caso no son los Gobiernos los que lideran la lucha contra los mismos, sino las industrias alimentarias que han visto en las alternativas a los mismos - edulcorantes, sn gluten  etc - una fuente de ingresos adicional, lo que se suele llamar dar un "valor añadido" a un producto cuyos beneficios no se podían exprimir más. ¿Pero verdad que nadie te dice que ese bollo que comes con tanto placer es capaz de provocarte un ataque al corazón? ¿O que las estaminas que tomas para reducir el colesterol provoca cáncer en ratones de laboratorio?

Detrás de cada supuesta verdad que atañe a alimentos o medicamentos se esconden una serie de verdades o mentiras a medias, según veas el vaso medio lleno o medio vacío. Lo que nadie te va a decir es que la moderación en la comida y el ejercicio suave y diario va a hacer mucho más que una pastilla contra el colesterol o una reducción drástica de las grasas. Porque eso no va a hacer ganar dinero a nadie.

Como véis el anuncio de una bebida que reduce el colesterol es mucho menos inocente de lo que parece.

jueves, 30 de marzo de 2017

Habas con jamón y huevos pochados picantes

Esta receta es típica de Granada, caracterizándose por la facilidad en la realización y porque puede constituir sin problemas un plato único si añadimos a la comida una ensalada o un postre de fruta fresca.
El plato se suele acompañar opcionalmente de huevos, a veces cocidos, a veces fritos, pero en este caso los vamos a hacer pochados y un poco picantes.

INGREDIENTES (4 personas) :

1 Kg de habas tiernas (congeladas o frescas, en este último caso serían 1.3 Kg con las vainas)
200 gramos de jamón serrano cortado en lonchas
4 huevos
1 cebolla
2 dientes de ajo
1 vaso y medio de vino blanco (300 ml)
Laurel (opcional)
Sal
Salsa tabasco
Vinagre
Sal
Pimienta negra molida
Aceite virgen extra de oliva

En primer lugar vamos a freír los dientes de ajo en una sartén honda con un chorro generoso de aceite de oliva. Cuando están dorados los retiramos e incorporamos la cebolla bien picada, un pellizco de sal y el jamón en lonchas no muy grandes.

Cuando la cebolla transparenta añadimos la habitas y las removemos durante unos 6 ó 7 minutos. Tened la precaución de utilizar una sartén grande para evitar que las habas hagan "montón".

Añadid a continuación el vino y dejad hacer a fuego medio-bajo hasta que el líquido se evapore totalmente. Si queréis añadid una hoja de laurel.

Antes de que el vino desaparezca comprobad si las habas están tiernas y salpimentad al gusto. Si no estuvieran tiernas añadid un poco de agua y cubrid la sartén.

Mientras vamos a preparar los huevos pochados. En una olla vertemos un litro de agua y un chorro generoso de vinagre, y calentamos hasta que empiece a hervir. Rompemos un huevo y lo colocamos en un cazo de los que se emplean para repartir sopa. En la yema vertemos un poco de sal y unas gotas de salsa tabasco. El vinagre servirá para evitar que la clara del huevo se diluya en el agua si accidentalmente lo sumergís.

Introducimos el cazo en la olla con el agua hirviendo y sin que se hunda en la misma la clara irá cuajando dejando la yema tierna y bien picante. Cuando la yema ya no se vea - la clara se torna de color blanco y opaca - retiramos y pasamos a hacer otro huevo con la misma técnica.

Se emplatan las habas acompañadas del huevo pochado por comensal. Un plato sencillo que no lleva más de media hora y sobretodo muy gustoso.

lunes, 20 de marzo de 2017

Serradura portuguesa

La simplicidad no está reñida con la obtención de postres deliciosos. La serradura portuguesa es fácil de hacer, precisa pocos ingredientes, no requiere fuego y es imposible que os salga mal. No se puede pedir nada más.

INGREDIENTES (4 personas) :

200 ml de nata para montar
120 ml de leche condensada
12 galletas maría (a ser posible del tipo hojaldrada)

En primer lugar vamos a montar la nata. Si tenéis una batidora la podéis utilizar pero tampoco es necesario ya que con unas varillas sería más que suficiente ya que se persigue una firmeza media, como de la crema.

Cuando  habéis montado la nata se añade la leche condensada y se mezcla con cuidado para que la nata no pierda el aire (ya sabéis, movimientos circulares lentos de arriba a abajo).

Ahora es el momento de triturar las galletas, No deben quedar como la harina, sino más bien como copos de avena. Prefiero emplear galletas del tipo hojaldrado pero cualquier otro tipo, dentro de la línea de "las maría" puede ser adecuada.

Ahora vamos a montar los vasitos individuales. Cubrimos el fondo con una parte de las galletas trituradas y a continuación los llenamos con la mezcla de nata y leche condensada. A continuación cubrimos con el resto de galletas trituradas. Llevamos al frigorífico y dejamos la serradura durante un mínimo de 2 ó 3 horas. 

En muchas recetas se indica que se deben hacer capas de galleta triturada y nata. Si queréis podéis hacerla así, no mejora ni empeora el gusto. Lo que no se debe hacer es emplear nata a presión.

Como véis un postre sencillo pero que crea adicción.




viernes, 17 de marzo de 2017

Sugerencia de menús para este fin de semana (18-19 Marzo 2017)

SÁBADO

ALMUERZO

Entrante



Tortilla de espinacas

Plato principal



Ceviche de merluza

Postre

Fruta del tiempo

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CENA

Entrante



Crema de champiñones

Plato principal



Alcachofas rellenas

Postre

Fruta del tiempo

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DOMINGO

Primer entrante



Aguacates rellenos de atún


Postre



Natillas en microondas

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CENA

Plato único



Lentejas alemanas

Postre

Fruta del tiempo

viernes, 24 de febrero de 2017

Sugerencia de menús para este fin de semana (25-26 Febrero 2017)

SÁBADO

ALMUERZO

Entrante



Plato principal




Postre

Fruta del tiempo

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CENA

Entrante



Pastel griego de calabacín

Plato principal



Merluza a la parmesana

Postre

Fruta del tiempo

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DOMINGO

ALMUERZO

Entrante



Salpicón de mejillones

Plato principal



Ossobuco a la milanesa

Postre



Mousse de manzana y sidra

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CENA

Entrante



Ensalada de fresones con queso feta

Plato principal



Tomates rellenos de arroz y atún

Postre

Fruta del tiempo

domingo, 12 de febrero de 2017

Pollo lento

Vamos a cocinar un pollo de una forma más lenta de lo habitual para conseguir que se cocine prácticamente con sus propios jugos. El resultado será un pollo suave, muy tierno, cuya carne se desprenderá del hueso con suma facilidad.

INGREDIENTES (4 personas) :

Un pollo entero cortado en cuartos (como si lo fuéramos a hacer al ajillo) de 1.2 Kg por lo menos
1 cabeza de ajos
Un vaso de agua
Aceite virgen extra de oliva
Sal

En primer lugar lavamos el pollo y lo salamos a conciencia. Colocamos los trozos en una bandeja o fuente que pueda ir al horno. Colocamos una cabeza de ajos en la bandeja - no hace falta pelarla, si acaso desprender algo de la piel que la cubre - y vertemos el agua. Rociamos el pollo con un chorro de aceite de oliva.

Precalentamos el horno a 60 grados centígrados. Introducimos la bandeja y dejamos hacer durante 4 horas. Transcurrido el tiempo elevamos la temperatura a 250 grados y dejamos hacer 5 minutos, pasados los cuales damos la vuelta a los trozos de pollo y mantenemos otros 5 minutos para conseguir que se dore perfectamente por ambos lados.

Ya digo : ni manteca, ni mantequilla, ni hierbas aromatizantes, ni rellenos, ni nada : será el pollo más sabroso que hayáis comido jamás.


viernes, 10 de febrero de 2017

Sugerencia de menú para este fin de semana (11-12 Febrero 2017)

SÁBADO

ALMUERZO

Entrante



Plato principal




Postre

Fruta del tiempo

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CENA

Entrante



Salmorejo cordobés

Plato Principal



Pollo en pepitoria

Postre

Fruta del tiempo

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DOMINGO

ALMUERZO

Entrante



Remojón granadino

Plato Principal



Zarzuela de pescado y marisco

Postre



Chantilly de mascarpones con fresas

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CENA

Plato único



Pastel de acelgas, huevos y queso

Postre

Fruta del tiempo

jueves, 9 de febrero de 2017

Risotto de mejillones

Esta receta procede de Crimea (hasta hace poco de Ucrania, actualmente de Rusia, pasado mañana no se). Su realización recuerda bastante al risotto italiano y en cualquier caso muestra claras influencias de la cocina mediterránea (a fin de cuentas Crimea se encuentra bañada por el Mar Negro). Esta receta es típica de los pueblos tártaros que poblaban el sur de Rusia los cuales solían mezclar carne o pescado con arroz para realizar sus "plov" o "pilaf", que es tal y como se denomina el plato en la zona. Los árabes conocieron la preparación a través de sus conquistas y la llevaron a otras partes de la cuenca mediterránea, entre otras España donde parece ser que dio origen a la paella. Así que de la zona que actualmente conocemos como Rusia no sólo nos llegó la ensaladilla sino también, con toda probabilidad,  la paella.

INGREDIENTES (4 personas) :

1 Kg de mejillones con sus conchas
300 gramos de arroz
1 cebolla morada grande
200 ml (un vaso) de vino blanco
2 cucharadas de mantequilla
1 diente de ajo
2 cucharadas de perejil picado
Sal
Pimienta negra molida

Lavamos los mejillones y los incorporamos en una cazuela grande con el diente de ajo aplastado y el vaso de vino. Cubrimos la cazuela y cocinamos a fuego alto durante unos 6 minutos (a contar desde que arranca la ebullición).

Transcurrido el tiempo, los mejillones que no se hayan abierto se desechan. El caldo resultante de la cocción lo filtramos - con una gasa o un colador fino - y lo reservamos, añadiendo agua hasta obtener unos 700 ml (tres vasos y medio de agua, aproximadamente). Separamos la carne de los mejillones de la concha y los reservamos. 

En una cazuela a fuego medio incorporamos la mantequilla y en ella pochamos la cebolla cortada muy fina hasta que se dora ligeramente. Añadimos entonces el arroz, salpimentando al gusto. Lo trabajamos con la cuchara de madera hasta que transparenta y la mantequilla queda absorbida. En ese momento incorporamos el líquido de la cocción de los mejillones - al que habíamos añadido agua -, el perejil picado y llevamos a ebullición. Cuando esto ocurra lo llevamos al horno. 

Precalentamos el horno a 180 grados e introducimos el arroz durante 15 minutos, preferiblemente en una cazuela o bandeja que se pueda cubrir. Transcurrido ese tiempo añadimos la carne de los mejillones, mezclamos bien y dejamos hacer durante otros 5 minutos. 

Listo para servir.

lunes, 6 de febrero de 2017

Panga y otros fraudes del pescado

La famosa "panga"
Ya decían nuestras madres que comer pescado era una fuente de proteínas, calcio y fósforo. Lo que no sabían es que de entre todos los alimentos que consume el ser humano el que tiene menos posibilidades de ser parte integrante de nuestras futuras dietas es aquel que procede de las aguas. Ya hace lustros que se sabe que de seguir el ritmo actual de explotación pesquera muchas especies de peces que consumimos en la actualidad van a quedar diezmadas. Nuestros nietos probablemente ya no sabrán  que aspecto tiene un bacalao o una anchoa. Comerán pescado, eso es indudable, pero no tendrá nada que ver con las especies que ahora consideramos de consumo tradicional.
La pesca es la última industria recolectora alimentaria que realizamos. Hace 12.000 años que los hombres prehistóricos abandonaron la caza y la recolección de frutos y plantas silvestres por la simple razón de que tal sistema era incapaz de alimentar a la creciente población.  Para los hombres prehistóricos era más lógico y productivo utilizar parte de las semillas que recolectaban para cultivar nuevas plantas sin depender de búsquedas agotadoras de las mismas en prados y bosques como hacían hasta el momento.
El mar, y los ríos en menor medida, se le antojaban al ser humano como fuente inagotable de comida. Es cierto que las tierras sumergidas bajo el agua han sido siempre un vivero de innumerables especies pero no es menos cierto que como ocurre con la caza, un vivero que se puede agotar y que además es sensible a cualquier variación climática o ambiental.
Quien crea que el agotamiento de la pesca es una distopía del futuro está muy equivocado. Está sucediendo en la actualidad ante la mirada indiferente de gran parte de los gobiernos. Se considera que actualmente el 70% de las especies de pescado que consumimos regularmente están sobre-explotadas. Si acudís a vuestra pescadería habitual en nuestro país (España) , todas los tipos de pescados a la venta están en peligro si exceptuamos la sardina, que se encuentra en "moderado peligro". Estas son las cosas que están pasando con la pesca en la actualidad y que de no ser remediadas pueden acabar con la misma a corto o medio plazo.

Sobrepesca

La mayoría de los grandes caladeros están sufriendo una fuerte sobrepesca. En algunos de ellos ya han desaparecido las especies con más valor comercial. Las grandes flotas pesqueras arrasan con los caladeros provocando el desabastecimiento local y cuando los recursos se agotan se mueven a otros lugares sin que se realice ningún esfuerzo de repoblación o protección. Si pensamos en España, un país con una plataforma continental muy pequeña pero con alto consumo de pescado, el agotamiento o la protección estatal de los caladeros cercanos ha forzado a que la flota pesquera nacional faene cada vez en lugares más remotos. Otro problema de la sobrepesca procede del modo en que se realice. Se considera que el 25% de los peces que acaban en las redes de pesca no tienen uso comercial y se desechan lanzándolas por la borda. Lo malo es que cuando esto ocurre la mayoría ya ha muerto, destruyendo una riqueza piscícola que afecta a todo el ecosistema marino.

Anisakis

El anisakis es un nematodo (un gusano, por hablar claro) que sigue un ciclo reproductivo muy complejo. Se encuentra en los intestinos de los peces y cefalópodos pero necesita ser ingerido por mamíferos marinos para completar el mismo.  Cuando las personas consumen pescado contaminado el gusano entra en el sistema digestivo pero no puede completar el ciclo porque es atacado por el sistema inmunitario. Ante el ataque el gusano intenta huir atravesando el intestino, algo que de momento que se sepa, no ha conseguido jamás. El intestino se irrita y se llegan a producir obstrucciones que en casos extremos pueden desembocar en la muerte del individuo infestado. En otros casos, los más comunes, se producen reacciones alérgicas moderadas o graves, según la predisposición del individuo.
Hace unas décadas este parásito sólo era conocido en Japón donde desde tiempos inmemoriales se consume pescado crudo. Actualmente ha proliferado de tal manera que ya es común en todos los mares del Planeta. Parece ser que las actividades de las grandes flotas pesqueras y concretamente de los grandes buques factoría son determinantes para expandir el problema al lanzar al mar las entrañas de los peces que se limpian y preparan en alta mar. 

Gato por liebre

Todavía existe merluza, rape o bacalao, por mencionar algunas especies de alta rentabilidad comercial,  pero la disminución en las capturas ha hecho subir los precios y han obligado a los empresarios del sector a buscar alternativas de sabor similar. En algunos casos se presentan con nuevo nombre, pero en otras ocasiones reemplazan descaradamente a las originales sin que el consumidor sea advertido, sobretodo si forman parte de preparados industriales.
Uno de los casos más conocidos es el abadejo, que en muchos lugares se considera el nombre del bacalao cuando se comercializa fresco. Esto es falso. El abadejo (Pollachius pollachius) es muy similar al bacalao (Gadus morhua) pero no es la misma especie. El abadejo se puede vender fresco o en salazón a un precio algo inferior al bacalao pero a menudo se "cuela" como bacalao a un precio mucho más alto.Pero el fraude no acaba ahí. Según un estudio realizado por la Universidad de Oviedo alrededor del 8.6% de los pescados que se venden están mal etiquetados. La merluza suele ser reemplazada por panga o Patagonotothen Ramsayi, más conocido por "Marujito", un pescado del Antártico con sabor y aspecto algo similar -que no igual- y que se puede hacer pasar facilmente en preparaciones como las varitas de pescado (no en rodajas, desde luego). Algunos tipos de atún se hacen pasar por atún rojo, una especie en inminente peligro de extinción.  En otras ocasiones es mejor comprar el pescado sin despiezar. Por ejemplo los fileteados - las supremas - que encontramos en bandejas en los supermercados y que nos venden como bacalao o lenguado suele ser pez gato capturado en el norte de Europa. Estos intercambios no significan que nos vendan un producto peligroso, pero es desde luego un fraude que se produce por la avaricia de quienes comercian con pescado y por la escasez de las especies que el consumidor tradicionalmente conoce.

Contaminación

La contaminación de los mares es otro problema añadido a la comercialización del pescado, si bien el consumidor suele ignorarlo. Hace mal, porque es un tema serio. La Agencia Francesa para la Alimentación, Salud Ambiental y Ocupacional  determinó que la ingesta adecuada - y máxima aconsejable - de marisco para adultos es de unos 200 gramos/semana.  Para moluscos y crustáceos, la ingesta debería situarse entre 26 y 72 g/semana, cantidad suficiente para aportar los nutrientes necesarios pero sin sobrepasar la exposición a arsénico inorgánico, cadmio, dioxinas o PCB.
Los peces son organismos que se mueven en aguas contaminadas y es normal que acumulen en sus organismos substancias nocivas. El caso del mercurio es bien conocido. Una vez ha entrado en el cuerpo de los peces no es posible eliminarlo. Ni del nuestro.  El mercurio pasa a nuestro cuerpo cuando consumimos pescado y puede tener repercusiones graves en nuestro organismo. La acumulación de mercurio crece a medida que avanzamos en la cadena de depredadores. Así los peces grandes y voraces como el atún contiene más mercurio que la sardina por el simple hecho que come más cantidad de peces que ésta y con ello acumula el mercurio procedente de cada una de las presas. Así que en las poblaciones más vulnerables - niños y embarazadas - deberíamos preferir pescados pequeños sobre los grandes : mejor dar sardinas frescas que no atún en lata y siempre  atendiendo los límites vistos anteriormente.Un caso utilizado habitualmente como ejemplo de la introducción inadecuada de pescado en determinados grupos es el de la panga. La panga es un pescado procedente de piscifactorias situadas en ríos del sudeste asiático. A parte de que su gusto y textura deja mucho que desear contienen muchos elementos pesados procedentes de los ríos contaminados de la zona de origen. Esto es preocupante porque suele ser el típico filete de pescado que se empana y se sirve en los comedores escolares. Me preguntaréis : ¿no se controla la cantidad de metales pesados en la panga que llega importada a nuestro país? Así es, pero nadie establece una cuota de panga a consumir como máximo y mientras las muestras estén dentro de un límite razonable se comercializan sin mayor problema. Así que comer 1 Kg de panga al mes no es probable que sea seguro.

Piscifactorias

La solución de la pesca de peces salvajes es la piscifactoria si bien estamos lejos de conseguir unos balances óptimos. En primer lugar las especies de piscifactoría que se tienden a comercializar corresponden a peces carnívoros y por tanto hay que alimentarlas con harina de pescado. Dicha harina de pescado se obtiene capturando y tratando especies de pescado que en principio no tienen valor comercial pero sí un valor ecológico. Así que para alimentar a una dorada o lubina de piscifactoría debemos sacrificar a un buen números de ejemplares salvajes. Otro inconveniente de las piscifactorias es que su calidad nutricional no es la misma que la de los peces salvajes. Pongamos por ejemplo la mencionada panga. Puesto que no captura otros peces ni consume harinas con omega3, ella misma no dispone de reservas de omega3. Comer pescado ha sido siempre una fuente de este ácido graso esencial, así que quien come panga de piscifactoría no ingiere el mismo.
Otro efecto de las piscifactorías es que tienen un fuerte impacto ambiental. Aquellas que se instalan directamente en el cauce de los ríos o en el mar, en calas resguardadas, generan tal cantidad de detritus que devastan el cauce o el fondo marino donde se asientan. 
Sin ir más lejos la panga es uno de estos pescados cuyo cultivo es tan pernicioso para el medio ambiente como para el consumidor. Las piscifactorias donde se cría este pescado de río en todo el sureste asiático carecen del más mínimo control de manera que la cantidad de metales pesados que contienen es peligroso si se consume con regularidad (los metales pesados no se eliminan de nuestro cuerpo por lo que su efecto acumulativo es importante).
Finalmente otro problema, pero no menos importante, es la introducción accidental desde piscifactorias de especies modificadas genéticamente. Los peces transgénicos son un problema serio para las especies naturales ya que al aparearse con las mismas generan individuos cuya adaptación e influencia sobre el medio es desconocida. ¿Resistirán las enfermedades igual que sus parientes naturales? ¿Serán una vía de penetración para nuevas enfermedades?  Estas preguntas casi nadie las conoce pero estamos a punto de averiguarlo, para bien o para mal. Se considera que los salmones transgénicos ya han contaminado a sus parientes salvajes y a medio o largo plazo obtendremos respuestas.

Perca del Nilo

La perca del Nilo es un ejemplo clarificador de lo que ocurre cuando los recursos pesqueros se gestionan mal. La perca es una especie de pescado de tamaño medio de la cual se pueden extraer dos grandes y hermosas supremas. No voy a explicar nada más. Prefiero que veáis el documental "La pesadilla de Darwin" que está genial.




Guerras

Los recursos pesqueros son una fuente primordial de alimentos para el ser humano. Y cuando escasean empiezan los conflictos entre los países. Los hay a diario. Barcos pesqueros apresados porque faenaban sin licencia en aguas de otros países. Países que amplían sus aguas nacionales para evitar perder o sus recursos. Caladeros esquilmados por flotas pesqueras sobredimensionadas. Países que entran casi en guerra como la llamada Guerra del Bacalao entre Islandia y Gran Bretaña, o el conflicto del halibut entre España y Canadá. Y la más reciente, muestra palpable de que no siempre los medios de comunicación nos explican la realidad : la historia de los piratas somalíes. 
Somalia, país asolado por la guerra, carecía de un gobierno que fuera capaz de imponer sus leyes en todo el territorio. Esta situación se mostraba ideal para los países occidentales que no dudaron en mandar sus flotas pesqueras a un lugar donde nadie les iba a demandar la firma de ningún tratado pesquero. Los más desaprensivos llegaron a lanzar en las costas somalíes desechos nucleares por la misma inexistencia de un gobierno que hiciera frente a los desmanes de los occidentales. Los primeros piratas somalíes realmente fueron pescadores que se lanzaron al mar a proteger sus costas de los depredadores occidentales. Se estaban quedando sin alimento, habían arruinado su medio de subsistencia. Luego es cierto que pasaron a realizar acciones delictivas, pero la chispa que encendió el problema vino de nosotros como occidentales y el oscuro objeto del deseo estaba tranquilamente reposando sobre montones de hielo en las pescaderías de todo el mundo.

lunes, 30 de enero de 2017

Rollitos de primavera de plátano y chocolate

Este es un postre muy conocido en Thailandia, fácil de hacer y aún más delicioso.  Se trata básicamente del conocido rollito de primavera relleno de plátano y bañado en chocolate.

INGREDIENTES (4 personas) :

12 hojas de arroz para hacer rollitos de primavera (para freír)
2 plátanos/bananas grandes
Mantequilla
Chocolate de cobertura o sirope de chocolate
Aceite vegetal (girasol, maíz etc)

Las hojas que conforman los rollitos de primavera se realizan con harina de arroz. Es posible hacerlos en casa pero también resulta muy fácil encontrarlos en cualquier gran superficie o tienda especializada en comida oriental. Se suelen vender en paquetes de 10 ó 12 obleas que basta rehidratar según indique el fabricante para poder emplearlas. Fijaos siempre que la oblea a comprar se pueda freír ya que no siempre es así.

Una vez tenemos las hojas de papel de arroz las rehidratamos con agua y las extendemos. Cortamos las bananas en trozos alargados (12 en total) de manera que su longitud no sobrepase la de la hoja de papel de arroz. 

Colocamos el trozo de banana en un extremo de la hoja de papel de arroz y lo enrollamos cuidando que los bordes queden bien cerrados. Para sellar totalmente la fruta en el interior de la hoja mojamos el extremos con un poco de mantequilla.

En una sartén o freídora vertemos una cantidad considerable de aceite vegetal de manera que los rollitos floten sin problemas en el mismo. Freímos hasta que quedan dorados.

Una vez fritos extraemos del aceite y los colocamos sobre un papel absorbente de cocina para que no queden aceitosos.

Fundimos el chocolate de cobertura y servimos el chocolate o bien vertido por encima de los rollitos o bien como una salsa a modo de dip en que mojarlos. Si lo preferís podéis incluir virutas de chocolate en el interior de los rollitos de manera que se fundan con la fruta.