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lunes, 13 de enero de 2014

Técula-Mécula

tecula mecula
Dice la leyenda que la receta de este postre la encontró una vecina de Olivenza (Extremadura) en un viejo baúl que se guardaba en el desván. De sus manos pasó a su nieta que empezó a preparar la tarta artesanal y venderla entre vecinos y amigos. Ese fue el germen de Casa Fuentes, los actuales propietarios de la receta auténtica los cuales consiguieron registrarla. Así que todas las recetas que rondan por Internet son aproximaciones ya que los propietarios nunca la han publicado.
El origen del nombre es controvertido. Técula mécula significaría "para tí, para mí".  Aunque algunas historias dicen que procede de los árabes, la verdad es que "técula-mécula" no tiene ningún significado alguno en ese idioma (la traducción "para-ti/para-mi" al árabe no suena igual ni de casualidad). Tampoco la tiene en latín, donde "para ti, para mi" se traduciría como "ad te, propter me". Probablemente derive del latín vulgar que se hablaba en la zona que ahora es Portugal y que durante el tiempo de los romanos se denominaba Lusitania.
Esta tarta procede sin lugar a dudas de nuestro país vecino donde aún se conserva aunque con su nombre reducido a "Técula". Además Olivenza perteneció a Portugal hasta 1801, lo cual daría más sentido a este origen. Tal vez en un tiempo pretérito fuera un postre árabe puesto que los ingredientes empleados son muy comunes en la repostería árabe, pero tampoco se descarta que fuera una creación de algún monasterio portugués.

Como digo esta receta es secreta y la que doy a continuación una aproximación a la misma.

INGREDIENTES :

Una hoja de masa quebrada, de la que no sube (también se puede hacer con hojaldre)
Medio kilo de azúcar
300 gramos de harina de almendras
5 huevos grandes XL
40 gramos de tocino
Harina de trigo
1 limón

Vertemos el azúcar en una cazuela con medio litro de agua y unas gotas de zumo de limón, además de un poco de ralladura de la piel (sin la parte blanca que amarga).

Rallamos el tocino y lo mezclamos con la harina de almendras. 

Batimos los huevos y vamos añadiendo poco a poco la almendra con el tocino, sin dejar de remover, y luego el almíbar. Cuando la masa está homogénea observaremos cómo queda de consistente. Si es demasiado líquida echamos una cucharada de harina (debe quedar como una crema de verduras, por utilizar un símil). Generalmente no hace falta añadir harina, así que sed muy parcos con la misma.

Se vierte la crema en el molde sobre la masa quebrada. Se precalienta el horno a 180 grados y se introduce la tarta durante media hora. NO SE DEBE ABRIR EL HORNO EN NINGÚN MOMENTO, VIGILANDO EN TODO MOMENTO PARA QUE NO SE TUESTE DEMASIADO. Pasada la media hora - o antes, según como la veáis - metéis un palillo en la masa y si sale seco, ya está lista.
Sea portuguesa, sea árabe, sea española, sea lo que sea,  lo que es seguro es que es oliventina y aún más seguro que está buenísima.

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